Rompiendo la hora

"Los tambores, fenómeno asombroso, arrollador, cósmico, que roza el inconsciente colectivo, hacen temblar el suelo bajo nuestros pies" 
Uno de los aspectos más conocidos en la filmografía de Buñuel es el uso de los bombos de Calanda como banda sonora en sus obras. La Edad de Oro, Nazarín o Simón del desierto son ejemplos de la impronta que esta fiesta dejó en el cineasta.

Sin duda, los tambores fueron parte de su infancia. Desde el balcón de su casa, en la Plaza mayor de la localidad, tenía vistas formidables de los principales actos de estas fiestas, que son unas de las más queridas por los bajoaragoneses y por los calandinos. Incluso, se dice, que durante el tiempo que esuvo fuera de España, siempre que podía procuraba tocar el tambor coincidiendo con la rompida de la hora.


La celebración de la Semana Santa de Calanda se encuadra en la llamada Ruta del Tambor y Bombo que recoge numerosas localidades del Bajo Aragón, aun así la de Calanda se ha ganado el reconocimiento incluso internacional gracias a su dramatismo y, sin duda, la aparición de su sonido en varias de las películas del cineasta.

"A la primera campada de las doce del reloj de la iglesia, un estruendo enorme como de un gran trueno retumba en todo el pueblo con una fuerza aplastante. Todos los tambores redoblan a la vez. Una emoción indefinible que pronto se convierte en una especie de embriaguez, se apodera de los hombres...”


El punto culminante de esta celebración religiosa y popular es el llamado "romper al hora": el Viernes Santo los calandinos con sus trajes morados y sus bombos esperan silenciosos a que el reloj marque el mediodía. En ese momento el silencio deja paso al estruendo de los bombos.

Es curioso que, aunque este sea un acto que se celebre en todas las localidades que forman la Ruta, todos ellos lo realizan el Domingo de Ramos, menos Calanda y Alcañiz, que no lo celebra. Como contrapunto al desenfreno del ruido, también se marca una hora (en cada pueblo distinta) al final de las fiestas a partir de la cual los instrumentos deberán descansar hasta el año siguiente.



En 2005 la Ruta del Tambor y del Bombo recibió el título de Fiesta de Interés Turístico Nacional, y el año pasado el de Internacional.  Este año será el 45 aniversario de la asociación de la tradición de todos estos pueblos, cada uno con un sonido diferente pero unidos por la percusión.

A un mes de las vacaciones de Semana Santa animámos a visitar estas localidades y sus fiestas, que sin duda no dejan indiferente al que las ve.

Bibliografía:
- BUÑUEL, Luis, Mi último suspiro, Zaragoza: Heraldo de Aragón, D.L., 2010