El milagro de la regeneración

Se dice que uno de los milagros de la cristiandad mejor documentados tuvo lugar en Calanda. A este milagro, valga la redundancia, se le conoce como "El milagro de Calanda".

Pierna de Miguel Pellicer, detalle de la capilla
dedicado a él en el Templo del Pilar (Calanda)
Para los que no conozcan la leyenda, a continuación se hará un brevísimo resumen de la misma.

El protagonista del Milagro fue Miguel Juan Pellicer Blasco, nacido en Calanda el 25 de mayo de 1617. El muchacho perdió su pierna derecha al pasarle por encima la rueda de una carreta cerca de Valencia. Se le curó allí, pero al no mejorar se le trasladó al Hospital de Nuestra Señora de Gracia de Zaragoza, dónde finalmente se le amputó la pierna.

Allí se quedó, sin otro medio de sustento que pedir limosna a las puertas del templo de la Virgen del Pilar. Al ser él un hombre muy piadoso, todos los días entraba en la basílica, donde se ungía el muñón con aceite de la lamparilla de la Virgen. 

Finalmente volvió a Calanda, y el milagro sucedió una noche: la Virgen bajó del cielo con sus ángeles y éstos le pusieron una pierna nueva.

En el templo del Pilar de Calanda se advocó una capilla en el mismo lugar en el que se produjo el milagro, y su decoración recoge la historia. También existe una Casa-Museo dedicado al "cojo de Calanda".



¿Qué tiene de importante en la filmografía de Buñuel? Como ya pasó con los bombos, las sombras de la infancia del director vuelven a aparecer.

Max Aub, compañero surrealista de Luis Buñuel, escribe en un artículo titulado "De las verdades relaciones de Luis Buñuel con la Virgen del Pilar" que, con la madera de la muleta que ayudaba a Miguel Pellicer en su época de cojera, se hicieron palillos para tocar los tambores de Calanda. De alguna manera estos acabaron en manos de Leonardo Buñuel, padre del cineasta, quien los habría tenido en su poder y utilizado en la Semana Santa calandina. Qué de cierto tiene esto, no lo sabemos.

El mismo Luis Buñuel señala la importancia que la historia ha tenido en su filmografía, pero esta se refleja más en forma de miembros amputados que en regeneraciones como podemos ver en los siguientes ejemplos.

En Tristana (1970) encontramos reminiscencias de este hecho cuando asocia la Virgen a la pierna amputada de la protagonista.

En la película, una terrible enfermedad le deja sin pierna y le aleja de su felicidad

Lo mismo ocurre con la anterior Ensayo de un Crimen (1955) - por cierto cinta que se describe a sí misma como comedia aunque con grandes tintes de humor negro muy recomendable.

La pierna del maniquí de Ensayo de un crimen (1955)

Aunque para hablar de muñones, las primeras películas de Buñuel ya muestran su gusto por este tema, o quién no recuerda la escena de La Edad de Oro (1930).



Bibliografia:

- BUÑUEL, Luis, Mi último suspiro, Zaragoza: Heraldo de Aragón, D.L., 2010
- SANCHEZ VIDAL, Agustín, El mundo de Luis Buñuel, Zaragoza: CAI, 2000