Visitando el Centro Buñuel Calanda

Como no podía ser de otra manera, debemos hablar del museo dedicado a Buñuel en su ciudad natal: el Centro Buñuel de Calanda o CBC.

 El Centro Buñuel abrió sus puertas en 2012, centenario del nacimiento del cineasta y desde entonces acoge exposiciones, festivales y una muestra permanente referido a Buñuel.


Entrada al Centro Buñuel Calanda, custodiado por su busto.
Fotografía realizada por Marta Garín Marco.

Se encuentra en un gran edificio neoclásico llamado “Fortón-Cascajares” cercano al centro de la localidad. En la planta baja del casón encontramos exposiciones temporales y una zona de tienda, en el superior la zona expositiva relativa a don Luis y la última se dedica al estudio de su obra.




Algunos de los efectos personales de Luis Buñuel.
Fotografía tomada por Marta Garín Marco.
En cuanto a la zona expositiva, se nos ofrece una visión desde todos los ángulos a la figura de Luis Buñuel. Puede parecer un sitio pequeño, pero la oferta de información hace que puedas pasar horas recorriendo la vida del cineasta: todo acompañado de un gran despliegue tecnológico y de medios  que hacen que una pequeña sala se convierta en una gran historia. 

El primer espacio al que se accede está dedicado a la biografía de Buñuel, expone diferentes objetos del artista como libros, fotografías e incluso una pipa y una cámara.



¿Alguna vez has querido ver la tele sentado en un inodoro? Ahora puedes.
Fotografía tomada por Marta Garín Marco.
Personalmente, la sala que más me ha sorprendido y divertido es la sala surrealista. Está dedicada a las imágenes y motivos (como tambores o arañas) que se repiten a lo largo de todas las películas de Buñuel: un bombo con patas de araña se convierte en la luz recogida por la cámara del cineasta; tirando de unos teléfonos se nos iluminan diferentes escenas. Incluso podemos ver Un perro andaluz sentados en unos urinarios. Esta sala es difícil de explicar, hay que estar ahí.

Siguiendo los pasillos del casón llegamos a la filmografía del artista: cuatro pequeñas salas con dispositivos digitales con información de cada película e incluso un pequeño fragmento analizado de cada una. Además, a través de carteles y fotografías que se dejan ver a través de unos espejos una voz nos va contando curiosidades de las mismas.

La cuarta y última habitación antes de acabar la visita es una pequeña sala de cine, usada por grupos para ver películas del autor –previa petición. Además sus paredes se decoran con una colección de carteles originales de sus películas.


Dentro de la página web de la institución encontrareis más información. Por mi parte, la experiencia fue genial tanto por el contenido como por el guía que nos atendió, aunque llegamos tarde y estaban a punto de cerrar (¡ojalá hubiera tenido más tiempo!). 

Os animo a visitarlo si estáis por la zona.